EPÍLOGO
La tarea de un gobierno que se proponga un verdadero cambio no se limita a las proposiciones anteriores e incluye otros aspectos relacionados con la estructura de incentivos e instituciones capaces de conducir a Chile a un nivel de excelencia.
Algunos que resultan tan indispensables como los contenidos en este programa, pero por su complejidad no pueden ser abordados de la misma manera sintética que ellos, son los relativos a la estructura de los impuestos, de manera de dirigirla a alentar el ahorro y la inversión, en lugar de desalentarlos, como lo hace la actual; la administración de justicia, que es inefectiva y lenta; la obturación de “hoyos negros” socialistas de enorme costo económico y social, como el “plan Transantiago”; y la legislación en general, hoy farragosa, a veces contradictoria y no sólo desconocida de la masa de los chilenos, sino difícil de conocer para cualquiera, por cuyo motivo demanda ser ordenada, racionalizada y posiblemente re-codificada.
Pero las bases fundamentales de un verdadero y profundo cambio para mejor en la sociedad chilena pueden alcanzarse con las propuestas descritas en las páginas anteriores.
viernes, 24 de julio de 2009
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